El domingo 2 de agosto es el punto intermedio entre el verano y el otoño, llamado Lammas o Lugnasadh, celebrado en todas las culturas ancestrales. Es una fiesta de abundancia y gratitud a la Tierra por las cosechas y por todo lo recibido. Es tiempo de agradecer y hacer balance del curso antes de que comience el nuevo.
"Celebrar no es un lujo, es una necesidad" Pablo D´Ors
Celebrar da sentido a lo vivido. Como dice este autor, nada está realmente completo hasta que se celebra. Celebrar es agradecer y ayuda a cerrar ciclos. Honramos y aceptamos lo vivido, haya sido como haya sido, incluso si ha dolido. Porque hemos crecido de todos los climas. Tener estos momentos rituales para parar, elaborar y reconocer lo sentido y hasta lo más pequeño, hace que nos sentamos vistas y algo descansa y se asienta. Los rituales son muy necesarios en los procesos de transformación personal y te permiten dar tu toque personal a lo vivido, dejar espacio y tiempo a tu corazón y hacerlo con el reconocimiento y la presencia de la tribu. Te ayudan a conectar con tu alma y tus verdaderos deseos y necesidades. Los rituales nos permiten habitar el presente, apoyar los cambios y vivir con alegría, propósito y alma. Al celebrar tejemos sentido, salud, humanidad, pertenencia y presencia.

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